Los ambientadores líquidos eléctricos nacieron en la década de los 90 lanzados al mercado por la marca Ambi Pur.

En su momento el producto respondió a una necesidad clara en el mercado, pero hoy en día… ¿cubren la misma necesidad? ¿Que valor añadido aportan? ¿Han evolucionado algo en sus casi trenta años de vida?

Pongamonos en los años ochenta del siglo pasado. Los ambientadores en el mercado por entonces consistían el celulosas impregnadas que escondiamos en los rincones de la casa para tapar los olores puntuales. En general eran aparatosas carcasas de plástico blanco que disimulaba (algo) confudiendose con el color blanco de las paredes. Las notas perfumísticas de estos ambientadores eran básicas y simples que cumplían con una finalidad, tapar malos olores puntuales de algún punto de la casa.  El olor era muy intenso cuando se activaba y dejaba de ambientar al cabo de poco días.

Por entonces, la marca Ambi Pur revolucionó primero el mercado español, y posteriormente el europeo, con el primer ambientador eléctrico. El difusor permetía difundir el perfume en caliente, permitiendo a perfumistas más libertad en el momento de escoger componentes y consiguiendo fragancias más complejas y que duraran mucho más. Los primeros ambientadores eléctricos duraban hasta 90 días! El difusor necesita de un enchufe para funcionar y no dejaba de ser un producto plástico blanco que sobresalía de la pared. E imposible de esconder! El ambientador eléctrico entró para no irse de los lineales de los supermercados.

Desde entonces, y ya han pasado trenta años, no hay ninguna novedad relevante. Se sumaron al lineal otras marcas, como Glade y Airwick, pero salvo el ambientador de tres fragancias (como no, de Ambi Pur) que aportó un valor añadido, la evolución de los ambientadores eléctricos ha sido casi nula. Siguen consistiendo en un difusor plástico con un calentador interno que difunde un perfume incorporado en una botella con una mecha. Con el tiempo, las botellas se han ido reduciendo de volumen, las duraciones acortando, y la posibilidad de regular la difusión simplificando.

En paralelo la perfumería ha ido tambien evolucionando, y ahora los perfumistas conocen muchos más elementos con qué jugar en el momento de crear los perfumes. Ya no existe la necesidad de evaporar fragancias en caliente para obtener buenos perfumes.

El ambientador eléctrico es un aparato invasivo y discordante con la decoración de nuestro hogar, que ocupa un enchufe consumiendo energía eléctrica. Contienen muchos componentes plásticos y electricos, y uno no sabe nunca ni qué recambio comprar, ni como desembarazarse de los viejos aparatos. De acuerdo que existe una amplia variedad de fragancias y que alguna pueden a llegar a ser aceptable, pero existen difusores alternativos no eléctricos con excelente rendimientos.

La pregunta que nos hacemos muchos cuando tenemos que usar un ambientador eléctrico… ¿Y ahora, dónde lo coloco?