Las velas perfumadas son, bajo muchos aspectos, el difusor ideal de fragancias para el hogar. La luz de la llama transmite calidez, su calor evapora el perfume y su corriente de conveccion la difunde por la estancia.

Aún así, casi todo lo que podemos comprar o encontrar en las tiendas es igual. Un vaso de cristal que más que decorar vulgariza, con ceras a base de parafina y derivados del petróleo que nos hace sentir mal cada vez que las encendemos y unas fragancias corrientes que como mucho tapan algún mal olor.

Las fragancias forman parte de la decoración de nuestro hogar. Tienen un efecto positivo en nuestras vidas y pueden activar emociones, memorias o nos trasladan a un lugar exótico. Pueden dar un toque sofisticado o personal a tu hogar.

Las velas perfumadas difunden la fragancia disuelta en la cera de la vela y se evapora gracias al calor de la constante llama.

El fuego también llena. La llama ha formado parte de las nuestros hogares y la relacionamos con el calor de nuestra casa y familia.

La vela se convierte así en el difusor de fragancia ideal para dar un toque personal y cálido, fundiéndose naturalmente en el entorno del hogar.

Todo lo positivo que ofrece una vela se vuelve en su contra cuando vas a buscar una adecuada para el hogar.

La estética de las velas suelen ser casi siempre la misma: simples vasos de agua con parafinas coloreadas como si fueran gominolas. El vaso tiene forma cilindrica o abombada pero en ningún caso algo digno para enseñar como parte de la decoración de la casa. Y tampoco sea algo que puedas esconder, ya que la llama está para ser vista!

Algunos arriesgan con texturas y imprimaciones en el cristal. Glaseados y translúcidos intentan dar un toque diferente… En mi opinión sin conseguirlo.

La vela es un difusor de fragancias noble que llena el hogar con luz y fragancia. El diseño de sus formas y materiales no debería vulgarizarse hasta perder la delicada calidez de su singularidad.

En AireDeco las creamos con toda la fuerza y el arte que sabemos. Estas son nuestras velas.